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Aunque no se aconseja a personas que posean alergias a la bacteria que compone el fármaco ni a las mujeres embarazadas; debido a que no existen estudios que demuestren que puede utilizarse durante embarazos.
La toxina botulinica tipo A difiere totalmente de cualquier tipo de cirugía; podría calificarse como un tratamiento cuya duración variará dependiendo del tipo de individuo (entre 4 y 6 meses); una vez que dicha sustancia fue aplicada en el paciente, el mismo podrá reincorporarse a su rutina diaria debido a que no requiere de internaciones o ingresos a clínicas. Aunque mencionamos previamente que ésta es una sustancia segura, su aplicación debe realizarse de forma mesurada; cuando se utilizan grandes cantidades de este fármaco en el cuerpo (como sucede con el cuello), el mismo suele crear defensas naturales a la bacteria y es por esto que seguramente no se logrará ningún efecto estético.
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Usos del bótox
No cualquier individuo puede utilizar el bótox, su uso debe hacerse con extremo cuidado y mediante la ayuda de un profesional. Primero, debemos tener un adecuado conocimiento de nuestra anatomía, así como el manejo de los instrumentos que utilizaremos para inyectarlo como de la dosis que aplicaremos. Los efectos colaterales que pueden aparecer si la aplicación de este fármaco se realizó indebidamente son, entre otros, ptosis palpebral o caída de párpados, parálisis facial, severas cefaleas que suelen producirse 14 horas después de la aplicación. La buena noticia con respecto a estos efectos es que no son permanentes, pero durarán al menos entre 4 y 6 meses. Es interesante menciona, que según las últimas investigaciones realizadas, cuando estas eyecciones se suministran en combinación con terapia física las mismas fortalecen los músculos débiles y pueden llegar a restaurar el movimiento normal en los niños que poseen parálisis facial.
Son varios los individuos que están convencidos de que la toxina botulinica tipo A es una sustancia que sirve únicamente para eliminar las arrugas, pero esto no es del todo cierto. El margen de actuación de este fármaco es muy amplio y posee diversas aplicaciones que son desconocidas para muchos, entre ellas tenemos: tratamiento de la hiperhidrosis, tratamiento de arrugas faciales, espasticidad y distonías focales.
Debido a su gran eficacia y sus pocos efectos secundarios o indeseables, la aplicación de la toxina botulinica tipo A es una de las técnicas más demandadas de la medicina estética la cual ha ganado terreno entre las cremas anti arrugas y las cirugías plásticas. Según varios reportes, la aparición de este fármaco hizo que muchas mujeres pensaran dos veces antes de proceder a realizarse un lifting; además, esta técnica es mucho menos dolorosa y traumática, sin mencionar que el uso de la anestesia es innecesario. El bótox es solo el comienzo de nuevos invenciones estéticas a las cuales estamos expuestos, de todas formas, debemos estar atentos cuando hablamos de este terreno ya que en él suele abundar la improvisación y la inexperiencia. Antes de poner nuestro rostro en manos de principiantes, debemos cerciorarnos de que el médico o especialista posea el reconocimiento necesario para llevar a cabo el procedimiento. |